Contrarrestando el estrés por exceso de calor en la producción avícola

 

 

Las aves son homeotérmicas. Su zona termoneutra se sitúa entre los 18 y los 36 °C, pero la temperatura crítica superior varía en gran medida en función de la humedad relativa del aire (RH%), que es menor cuanto mayor es la RH%, en la raza y en el rendimiento de la producción. La edad de las aves madres y las condiciones de crianza también afectan a la tolerancia al calor de las crías. Mientras la temperatura del ambiente sea inferior a la temperatura corporal de las aves, las pérdidas de calor desde el centro de la piel pueden aumentar por la radiación, dependiendo del flujo sanguíneo periférico. Las aves de corral responden a las temperaturas ambientales elevadas mediante cambios comportamentales que les permiten restablecer el equilibrio térmico con el entorno que las rodea. Durante los períodos de estrés por exceso de calor, los pollos de engorde descansan más, permanecen de pie en mayor silencio o simplemente se sientan junto a muros y bebederos. Normalmente, levantan las alas para fomentar la refrigeración reduciendo su aislamiento corporal. La hiperventilación o «jadeo» aumenta durante los períodos de altas temperaturas ambientales, provocando una mayor emisión de CO2.

Phytogenics can mitigate the consequences of heat stress in poultry

© Werner Dedl / Delacon

 

Consecuencias del estrés por exceso de calor

 

 

La reducción de la ingesta de alimentos es uno de los efectos del estrés por exceso de calor más fáciles de reconocer en pollos de engorde. Durante los períodos de estrés por exceso de calor, esta reducción de la ingesta del alimento provoca hasta un 30 % de la pérdida de aumento de peso estacional. La principal reducción está relacionada con el estrés oxidativo. Durante el estrés por exceso de calor crónico, aumenta el cortisol en plasma y se reducen los niveles de la hormona tiroidea (por ej. en Sohail et al., 2010). Estos altos niveles de cortisol en plasma estimulan el catabolismo muscular y la peroxidación lipídica en los tejidos musculares, como resultado de un aumento del contenido de malondialdehído (MDA) en el músculo de la pechuga de los pollos de engorde (Zhang et al. 2011). Azad et al. (2009) demostraron que la peroxidación lipídica en el músculo de la pechuga de los pollos de engorde aumentaba al empeorar el estrés por exceso de calor durante las últimas dos semanas previas al sacrificio.

 

Igualmente, mostraron que la temperatura rectal de pollos de engorde sometidos a estrés por exceso de calor se había incrementado aproximadamente 2 °C en comparación con pollos de engorde alojados a una temperatura termoneutra y otros pollos de engorde alojados a una temperatura constante de 34 °C. Niu et al. (2009) y Song et al. (2014) demostraron que, además, el estrés por exceso de calor afecta a la respuesta inmunitaria y a la integridad intestinal. Este último efecto se relacionó con una peroxidación lipídica en los enterocitos. Gu et al. (2012) indicaron que las proteínas de choque térmico (HSP70, un grupo de proteínas inmunológicas altamente conservadas, implicadas en la protección y la reparación celulares) juegan un papel fundamental en el alivio de la respuesta al estrés por exceso de calor, dado que estimulan las actividades enzimáticas antioxidantes, contrarrestando los daños oxidativos en las células de la mucosa intestinal durante los períodos de estrés por exceso de calor. Los efectos adversos del estrés por exceso de calor sobre la integridad intestinal pueden ser los responsables de una mayor translocación de la Salmonella enteritidis, la cual provoca una inflamación intestinal y un mayor recuento de Salmonella en los tejidos tras el período de estrés por exceso de calor (Quanteiro-Filho et al. 2012). Además, Bonnett et al. (1997) demostraron que la digestión de los nutrientes se redujo durante los períodos de estrés por exceso de calor, lo cual respalda la necesidad de usar ingredientes alimenticios que presenten una mayor digestión (exigiendo, por tanto, la concentración de nutrientes alimenticios el uso de alimentos balanceados de alta calidad) o, en su lugar, de aditivos para alimentos que fomenten la digestión de los nutrientes.

Delacon chickens

© Andreas Balon / Delacon

 

Estrategias nutricionales para reducir el estrés por exceso de calor

 

 

Aunque los efectos de la concentración de nutrientes sobre la carga de calor que soportan los pollos de engorde son limitados, la concentración alimenticia reduce el consumo de energía relacionado con la ingesta de nutrientes, por lo que sus efectos positivos son similares a los de una alimentación con gránulos de buena calidad. Aunque está claro que limitar el exceso de proteínas y optimizar el perfil de aminoácidos minimiza los costos de la energía metabólica necesaria para excretar el exceso de nitrógeno, aún se desconocen los efectos del estrés por exceso de calor sobre el perfil óptimo de aminoácidos.
Gous (2010) indicó que, aunque un mayor contenido en grasa a expensas de los hidratos de carbono reduciría la producción de calor metabólico, los efectos son limitados cuando se recurre a ingredientes alimenticios normales. Está ampliamente aceptado que los factores de gestión tales como la retirada del alimento entre 4 y 6 horas antes del período más cálido del día limitan el aumento de calor producido por la alimentación. No obstante, los pollos de engorde solo se beneficiarán de la retirada temporal del alimento si la temperatura ambiente durante el horario nocturno es sensiblemente inferior a la temperatura durante el día (estrés por exceso de calor cíclico) con el fin de permitir una ingesta de nutrientes compensatoria durante los períodos más frescos del día. Las aves sometidas a estrés por exceso de calor disipan hasta un 80 % del calor que producen mediante refrigeración evaporativa por jadeos (Van Kampen, según citas de Gous, 2010). Conforme los jadeos vayan aumentando las emisiones de CO2, las aves sometidas a estrés por exceso de calor se beneficiarán de un mayor balance catión-anión.
Aparte de optimizar la composición y la estructura de los alimentos, en la literatura científica se ha mencionado que varios (tipos de) aditivos para alimentos alivian (las consecuencias de) el estrés por exceso de calor. Los estudios indican que la eficacia de dichos aditivos se centra en sus efectos antioxidantes. El estrés por exceso de calor induce la acción de los procesos oxidativos en los enterocitos, tal como se comenta en la sección «Consecuencias del estrés por exceso de calor». Por lo tanto, unos mayores niveles de antioxidantes alimenticios, como una combinación de vitaminas A y E, reducen la peroxidación lipídica durante los períodos de estrés por exceso de calor (Sahin et al., 2002).

 

Igualmente, añadiendo vitamina E se mejora la respuesta inmunitaria de los pollos de engorde sometidos a estrés por exceso de calor (Niu et al., 2009). La glutamina se considera un aminoácido condicionalmente esencial y se ha demostrado que mejora la resistencia de los pollos de engorde al estrés por exceso de calor. El uso de la glutamina en la alimentación mejoró el rendimiento del crecimiento y la calidad de la carne en pollos de engorde sujetos a estrés por exceso de calor de manera dependiente de la dosis (Dai et al., 2009). También, Gu et al. demostraron que la glutamina mejoraba la expresión de las HSP70 en la mucosa yeyunal tras el estrés agudo por exceso de calor, protegiéndola de lesiones provocadas por dicho estrés mediante un aumento de los niveles de enzimas antioxidantes en el tejido yeyunal. Por último, Yesilbag et al. (2011) demostraron que una mayor presencia de antioxidantes en la carne, mediante la administración de suplementos con romero o sus aceites esenciales a pollos de engorde, mejoraba la calidad de la carne y su vida útil.

 

Los aditivos fitogénicos para alimentos balanceados

 

 

Los aditivos fitogénicos para alimentos balanceados representan una herramienta eficaz para enfrentarse a los desafíos actuales y futuros de la producción ganadera. Muchas plantas (por ej. el tomillo o el orégano) muestran una eficacia antioxidante probada que mejora el aporte de nutrientes a las células, refuerza la defensa celular contra las substancias oxidantes y minimiza los daños provocados por las bacterias y el estrés oxidativo, respectivamente. Por consiguiente, estos mecanismos producen una mejora del estado de salud de los animales, permitiéndoles aprovechar a máximo su potencial genético.

 

Los aditivos para alimentos que mejoran la resistencia frente al estrés por exceso de calor —entre ellos, los aditivos fitogénicos para alimentos balanceados— generalmente ejercen claros efectos antioxidantes. Por tanto, los efectos antioxidantes parecen ser los efectos más importantes en los que centrarse a la hora de desarrollar aditivos para alimentos balanceados con el propósito de mejorar la resistencia al estrés por exceso de calor.
Muchas plantas aromáticas, especialmente las de la familia de las lamiáceas (por ej. el romero, el tomillo, el orégano y la salvia), se han estudiado ampliamente por su actividad antioxidante (Brenes y Roura, 2010). Esta actividad no solo está relacionada con los compuestos fenólicos, dado que también los compuestos no fenólicos pueden mostrar una actividad antioxidante considerable mediante la estimulación de la producción de la enzima antioxidante (Mueller et al., 2012). Placha et al. (2014) demostraron que el aceite de tomillo mejoraba la presencia de antioxidantes en el intestino, reducía el contenido en malondialdehído (MDA) en los enterocitos y mejoraba la integridad intestinal.
En un estudio de Amad et al. (2013), un aditivo fitogénico para alimentos balanceados, con contenido en aceites esenciales, hierbas, especies y saponinas (Biostrong® 510), influyó de forma positiva en la morfología del intestino en pollos de engorde y aumentó significativamente la digestión de los nutrientes. Conjuntamente, este producto estimula la producción de enzimas antioxidantes.

 

Debido a sus características beneficiosas comprobadas, especialmente en lo que respecta a una mejora de la digestión y de las propiedades antioxidantes, los aditivos fitogénicos para alimentos balanceados poseen el potencial para convertirse en una nueva generación de aditivos innovadores para alimentos para una nutrición y un bienestar del ganado. Se prevé que constituyan una herramienta crucial a la hora de contrarrestar el estrés por exceso de calor y que contribuyan a una producción animal rentable.

 

Este artículo fue publicado en World Poultry, volumen 31, n.º 6 (2015).

Delacon herbs

© kerdkanno (Fotolia)

 
 
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