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Delacon, 12.11.2018
Construyendo un muro de defensa contra la resistencia a los antibióticos para animales

¿Qué papel juegan los fitogénicos?

12 de noviembre de 2018 – Una amenaza tenaz para el futuro de la salud mundial es la creciente aparición de patógenos bacterianos resistentes a los antibióticos. Para aumentar la conciencia de este inmenso desafío, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha organizado la Semana Mundial de Concientización sobre los Antibióticos. Como los promotores de crecimiento antibióticos (AGP) se han utilizado históricamente en la alimentación animal, al igual que en la agricultura también se deben asumir responsabilidades para combatir el desarrollo de resistencia a los antibióticos. Afortunadamente, hay alternativas disponibles para los productores de ganado para reducir el uso de antibióticos y por ende el riesgo de desarrollo de resistencia. Una de estas opciones es el uso de aditivos fitogénicos para alimentos balanceados. Estos despliegan una multitud de mecanismos diferentes para apoyar la salud y el crecimiento de los animales y para los cuales las bacterias no pueden desarrollar respuestas simples.


La resistencia a los antibióticos se produce debido a una fuerte presión de selección sobre las bacterias cuando se enfrentan a los antibióticos, lo que resulta en una situación de "morir o volverse resistente". Especialmente problemáticas son las "súper bacterias" multirresistentes que pueden soportar varios antibióticos diferentes, lo que hace que el tratamiento contra estas sea altamente difícil e ineficiente. Estas bacterias resistentes son una preocupación importante, ya que los rasgos de resistencia pueden propagarse en poblaciones bacterianas y los pacientes infectados pueden incluso morir gracias a infecciones que de otra manera serían inofensivas, si los antibióticos fallan.

Según la OMS, el uso excesivo y el mal uso de antibióticos tanto en animales como en humanos contribuye a la creciente amenaza de resistencia a los antibióticos. Cada vez que un animal o persona recibe antibióticos, las bacterias sensibles que son vulnerables al antibiótico mueren, mientras que cualquier bacteria que no sea vulnerable a ese antibiótico sigue creciendo y multiplicándose. Una lista cada vez mayor de patógenos bacterianos se está volviendo más resistente e incluso imposible de tratar con antibióticos. Por lo tanto, los tratamientos disponibles pierden su eficacia.

Reducir el uso de antibióticos en la producción de ganado requiere un enfoque en la prevención de enfermedades, en lugar de solo curar. Idealmente, los animales no enfrentarán problemas de enfermedades. Sin embargo, así como ciudades como Carcassonne donde se construyeron grandes y muros seguros de defensa para mantener a los enemigos a raya, también los ganaderos necesitan herramientas para apoyar las defensas naturales de los animales cuando surgen condiciones difíciles. En consecuencia, es menos probable que los patógenos causen problemas de salud.

 

Los aditivos fitogénicos para alimentos balanceados están compuestos por productos derivados de plantas como hierbas, especias, aceites esenciales y oleorresinas. Sus muchos efectos incluyen la influencia de la estimulación sensorial, la palatabilidad, el aumento de la actividad enzimática del tracto intestinal, la absorción y utilización de nutrientes, los efectos antimicrobianos y antioxidantes y la patogenicidad bacteriana reducida. Estos efectos trabajan juntos sinérgicamente para ayudar a optimizar la salud intestinal. Un intestino sano es más capaz de responder al estrés y puede ayudar a construir ese fuerte muro de defensa.

 

Los fitogénicos logran estos efectos mediante múltiples modos de acción todos diferentes, interactuando tanto con el huésped como con sus comunidades microbianas. Debido a esto, es mucho más difícil para las bacterias desarrollar resistencias frente a los fitogénicos en comparación con los mecanismos altamente específicos por los cuales los antibióticos afectan el crecimiento y la reproducción de las bacterias. Además, dado que los fitogénicos no necesariamente están matando a las bacterias directamente, hay mucho menos estrés para la adaptación a estas sustancias. En cambio, pueden influir en la patogenicidad bacteriana, por ejemplo, a través de la inhibición de la sensación del quórum, lo que resulta en una producción reducida de toxinas u otros factores relacionados con la virulencia. Conceptos como la inhibición de la sensación de quórum son, por lo tanto, claves en la batalla contra el desarrollo de resistencias antimicrobianas.

 

 
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